lunes, 21 de marzo de 2011

El núcleo de la Tierra rota mucho más despacio y afecta al campo magnético

Un grupo de geofísicos ha descubierto que el núcleo de la Tierra rota mucho más despacio de lo que se creía previamente, afectando a nuestro campo magnético, según un artículo publicado en la revista 'Nature Geoscience'.

El estudio, desarrollado por el Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Cambridge, indica que el núcleo de la tierra gira mucho más despacio del grado anual que se pensaba, ya que en realidad la velocidad de rotación es menor de un grado cada millón de años.


El núcleo interno de la Tierra crece muy despacio a medida que el fluido exterior se va solidificando sobre la superficie del núcleo externo, afirma la investigación, firmada por Lauren Waszek, y la diferencia en la velocidad hemisférica este-oeste de este proceso queda congelada en la estructura del núcleo interno.


"Hemos descubierto que la velocidad de rotación proviene de la evolución de la estructura hemisférica, y así demostramos que los hemisferios y la rotación son compatibles", explica Waszek.


Hasta ahora, señaló el geofísico de la Universidad de Cambridge, éste era un importante problema de la geofísica "ya que las rápidas velocidades de rotación eran incompatibles con los hemisferios observados en el núcleo interno".


Para obtener estos resultados, los científicos utilizaron ondas sísmicas que atravesaron el núcleo interno, 5.200 kilómetros bajo al superficie de la tierra, y las compararon con el tiempo de viaje de las ondas reflejadas en la superficie del núcleo.


Posteriormente, observaron las diferencias en la rotación de los hemisferios este y oeste, y comprobaron que giran de manera consistente en dirección este y hacia dentro, por lo que la estructura más profunda es más vieja.


Estos hallazgos son importantes porque el calor producido durante la solidificación y el crecimiento del núcleo interno dirige la convección del fluido en las capas externas del núcleo.


Estos flujos de calor son los que crean los campos magnéticos, que protegen a la superficie terrestre de la radiación solar, y sin los que la vida en la Tierra no podría darse.



Waszek dijo que estos resultados "nos aportan una perspectiva adicional para comprender la evolución de nuestro campo magnético".

ESPECIE DE MOLUSCO MARINO MÁS ANTIGUO DE SU GÉNERO

Un equipo internacional, con participación española, ha encontrado una nueva especie de molusco ('Polyconites hadriani') en varias zonas de la Península Ibérica. Según los investigadores, durante su existencia este ejemplar, que es el más antiguo de su género, se adaptó a la acidificación de los océanos. Este proceso podría predecir ahora la evolución de los sistemas marinos modernos.

La nueva especie 'Polyconites hadriani', descubierta en 2007, se corona como la más antigua del género 'Polyconites' de la Familia 'Polyconitidae' (rudistas), un tipo de molusco marino ya extinguido. Hasta ahora los científicos pensaban que el molusco más antiguo de esta rama era 'Polyconites verneuili'.

"'P. hadriani' es similar a 'P. verneuili' en la forma, pero tiene un tamaño más pequeño (con un diámetro 30 mm inferior) y la capa calcítica de su concha es más fina (unos 3 mm de diferencia)", explica a SINC Eulàlia Gili, una de las autoras del estudio e investigadora en el departamento de Geología de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

La nueva especie se encontró en varias zonas de la Península Ibérica: en la Cuenca del Maestrat, la Cuenca Vasco-Cantábrica, al sur de la Cuenca de Lusitania y en la Cordillera Prebética, "donde creció en densos agregados a los márgenes de las plataformas marinas de carbonato del Aptiano Inferior (hace 114 millones de años)", indica Gili.

"El reconocimiento de 'P. hadriani' resuelve la larga incertidumbre sobre la identidad de estos polyconítidos del Aptiano Inferior", señala la investigadora en el estudio que se ha publicado en 'Turkish Journal of Earth Sciences'.

Según Gili, el Aptiano Inferior fue una etapa convulsa y con importantes cambios climáticos. La existencia de 'P. hadriani' coincidió con el primer evento anóxico oceánico del Cretácico (hace entre 135 y 65 millones de años). La anoxia consistió en la "ausencia de oxígeno en los fondos marinos, que provoca un enterramiento masivo de carbón orgánico y un enfriamiento climático".

"La engrosada capa calcítica de la concha de esta nueva especie comparada con la de su antecesor (del género 'Horiopleura'), podría haberse adaptado para crecer en aguas marinas más frías, con una acidez más alta a causa del aumento de la solubilidad del CO2 atmosférico", explica la geóloga.

Para esta investigadora, "la respuesta de estos rudistas a la acidificación de los océanos podría aplicarse a la futura evolución de los ecosistemas marinos actuales, sobre todo para aquellos organismos que forman sus conchas o esqueletos a partir de carbonato cálcico".

martes, 15 de marzo de 2011

Buscan restos de vida en cinco lugares de la Tierra con condiciones similares a las de Marte

Cinco regiones terrestres con características análogas a ciertos ambientes del pasado de Marte serán analizadas por científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, para evaluar la posible presencia de restos de vida en él. La cuestión es que si aquí la vida se conserva en un ambiente tan exigente, ¿por qué no va a ocurrir en Marte?
Cada una de las regiones seleccionadas posee diferentes características comunes a estos entornos primitivos. “La integración de todas ellas es la que aporta una visión conjunta del entorno marciano”, explica el responsable del proyecto, el paleontólogo del Centro de Astrobiología (centro mixto del CSIC y del Instituto Nacional de Tecnología Aeroespacial) David Fernández. La presencia de restos de biomoléculas en minerales formados en estos ambientes terrestres será extrapolable a Marte, donde los resultados se utilizarán para localizar las áreas de estudio más adecuadas.

Dos de los análogos terrestres están en Parakiri y Rotorua (Nueva Zelanda), hacia donde el equipo partirá el próximo lunes. Ambas zonas poseen depósitos de sílice asociados a fluidos hidrotermales ácidos derivados de la actividad ígnea del subsuelo. Recientemente, la sonda Spirit de la NASA descubrió sedimentos similares en la superficie marciana. El reto será dilucidar si son capaces de preservar información biológica.

La zona de Barberton (Sudáfrica) es otro de los entornos seleccionados para el proyecto, ya que está formada por rocas cuya antigüedad ronda los 3.500 millones de años. En aquella época, las condiciones ambientales de la Tierra eran parecidas a las de Marte, lo cual permitirá inferir el ambiente en el que pudieron surgir las primeras evidencias de vida en el Planeta rojo. Mientras, el desierto de Atacama (Chile) se asemeja a la superficie del Planeta rojo por sus condiciones de sequedad extremas influidas por vulcanismo que han promovido el desarrollo de depósitos salinos similares a los detectados en Marte.

El río Tinto (Huelva) es la última región seleccionada. El emplazamiento español ya ha sido objeto de múltiples estudios debido a sus singulares condiciones de acidez y oxidación, capaces de albergar vida. Los análisis han revelado que su ambiente “preserva biomoléculas de gran tamaño que permiten definir los organismos de los que proceden”, asegura el paleontólogo.

Las biomoléculas que el proyecto pretende descubrir son fósiles moleculares de seres vivos, desde microorganismos hasta grandes vertebrados. “Es posible que no se averigüe la procedencia de cada una de ellas, pero su hallazgo implica la existencia de vida en estas regiones”. Fernández se muestra optimista: “si alguna vez hubo vida en Marte, la encontraremos antes o después”.

lunes, 14 de marzo de 2011

EL DISCOVERY SE DESPIDE DEL ESPACIO PARA SIEMPRE

El transbordador espacial Discovery ha regresado a la Tierra tras cumplir su última misión, con la que culmina 26 años al servicio de la NASA, cuyo director destacó el éxito de todos los viajes efectuados por esta "gran nave espacial".

El Discovery "ha servido bien a su país", agregó Charles Bolden, que reconoció el trabajo de los seis tripulantes que volvieron a casa tras 12 días en la Estación Espacial Internacional (EEI) así como de "todo el personal que ha trabajado en el Discovery y en el programa de transbordadores todos estos años".

Durante su carrera la nave ha transportado el Telescopio Espacial Hubble, el laboratorio japonés Kibo y varios segmentos del eje central de la EEI. El Discovery ha sido el primer transbordador pilotado por una mujer.

"Mientras celebramos los muchos logros de esta magnífica nave, estamos deseando ver la nueva y emocionante era de vuelos tripulados que viene", dijo el director de la NASA, Bolden.

Se refería así al plan del Gobierno para la exploración espacial que incluye más cooperación con el sector privado para fabricar naves comerciales y tiene nuevos objetivos, como Marte.

El Discovery aterrizó a las 16.57 GMT, tal y como estaba previsto, en el Centro Espacial Kennedy de Florida en una soleada mañana. A bordo volvieron el comandante de la misión STS-133, Steve Lindsey; el piloto Eric Boe y los especialistas Alvin Drew, Steve Bowen, Michael Barratt y Nicole Stott.

La misión STS-133 ha sido la última del transbordador más veterano de la NASA, que realizó su primer vuelo en agosto de 1984, y desde entonces ha efectuado 39 misiones en las que ha recorrido más de 238 millones de kilómetros.

El Discovery llevó a la Estación Espacial Internacional el Módulo Multiusos "Leonardo", que puede alojar experimentos de física con fluidos, material de ciencia, biología, biotecnología y otras áreas.

En este viaje llevaba además un 'polizón' que ha suscitado el interés del presidente estadounidense, Barack Obama. Se trata del androide Robonaut 2, apodado ya R2, que viajó empaquetado en sus bodegas para convertirse en un miembro más de la tripulación permanente.

Esta misión que ha durado 12 días, 19 horas y 56 minutos, un día más de lo previsto, ha estado llena de sorpresas para los astronautas, que un día antes de volver fueron despertados en directo por la banda de rock Big Head Todd & The Monsters.

Los roqueros interpretaron la canción "Blue Sky" que fue elegida por el público en un concurso que organizó la NASA para decidir las canciones con las que despertarían a los astronautas en este último vuelo.

El Discovery es el tercer transbordador espacial que se sumó a la flota de cinco orbitadores que la NASA ha empleado durante treinta años para sus misiones tripuladas.

Su construcción comenzó el 27 de agosto de 1979 y cuatro años más tarde fue presentado en sociedad en la planta de ensamblaje de Palmdale (California), antes de su primer viaje al espacio el 30 de agosto de 1984.

El programa inició su andadura en 1981 con el lanzamiento del Columbia, al que le siguieron el Challenger (1982), el Discovery (1983), más tarde el Atlantis (1985) y el Endeavour (1991).

La NASA tiene previstos dos viajes más al complejo espacial. El Endeavour partirá el 19 de abril con el Espectrómetro Magnético Alpha (AMS) y el Atlantis el 28 de junio.

El Museo Nacional del Aire y el Espacio se disputa con una veintena de instituciones ser el nuevo hogar del Discovery que, dedicado a su público, inicia así una nueva etapa en su carrera. Esta vez terrenal.

EL TERREMOTO DESPLAZA LA PRINCIPAL ISLA DE JAPÓN

El potente terremoto que sacudió Japón el día 11-3-2011 provocó movimientos violentos de masas de tierra y parece haber desplazado 2,4 metros Honshu, la principal isla del archipiélago japonés, según explicó Kenneth Hudnut, de la autoridad geológica de EEUU, en la cadena de noticias CNN.

El cambio se ha podido percibir en el movimiento de una estación del sistema de navegación GPS, así como en datos cartográficos de las autoridades niponas.

Por su parte, el instituto italiano para Geofísica y Vulcanología calculó que el terremoto, de magnitud 9 en la escala de Richter, desplazó el eje de rotación de la Tierra en unos 10 centímetros. Se trataría del mayor desplazamiento de ese tipo desde el seísmo registrado en Chile en 1960.

También el terremoto de magnitud 8,8 que devastó Chile en febrero de 2010 tuvo efectos sobre el eje de la Tierra. Según cálculos de la agencia espacial estadounidense NASA, el eje terráqueo se desplazó entonces en ocho centímetros. Ello, a su vez, redujo en 1,26 microsegundos la duración de un día, completado cuando el globo ha girado una vez sobre su eje.

El terremoto fue "cientos de veces mayor" que el registrado en Haití en enero de 2010. La fuerza del seísmo de Japón es comparable a la del registrado en 2004 en Indonesia, que provocó el tsunami que acabó con la vida de unas 200.000 personas en una docena de países. El maremoto que generó es compable en términos de tamaño.