domingo, 19 de junio de 2011

Mercurio puede albergar hielo en profundos cráteres

Científicos de la NASA están haciendo nuevos descubrimientos sobre el planeta Mercurio. Incluso, parece que en los polos del planeta más próximo al Sol se dan condiciones que pueden hacer posible la presencia de hielo, concretamente en el interior siempre en sombra de profundos cráteres.


Los datos de MESSENGER -mensajero en español-, la primera nave espacial en la órbita de Mercurio, están dando a los científicos importantes pistas sobre el origen del planeta y su historia geológica y para ayudar a comprender mejor su dinámica interior y los procesos en el exterior.


La MESSENGER (MErcury Surface, Space ENvironment, GEochemistry, and Ranging), ha estado en órbita alrededor de Mercurio desde el 18 de marzo. Hasta la fecha, la nave ha proporcionado decenas de miles de imágenes que muestran las características detalladas del planeta. La superficie del planeta ya se había visto sólo a una resolución relativamente baja, pero ahora está en el enfoque más definido.


La nave espacial también ha recogido numerosas mediciones de la composición química de la superficie de Mercurio y de la topografía y ha reunido datos globales del campo magnético del planeta. Los datos confirman que las ráfagas de partículas energéticas en la magnetosfera de Mercurio son un producto de la interacción continua del campo magnético de Mercurio con el viento solar.


"Estamos reuniendo una visión global de la naturaleza y el funcionamiento de Mercurio por primera vez", dijo el investigador principal de MESSENGER Sean Solomon, del Instituto Carnegie de Washington. "Muchas de nuestras ideas anteriores están siendo superadas porque las nuevas observaciones conducen a nuevas ideas. Nuestra misión principal tiene otros tres años por delante y podemos esperar más sorpresas del planeta más interno de nuestro sistema solar". Imágenes de sobrevuelo de Mercurio habían detectado depósitos brillantes en forma de parches en algunos cráteres. Sin imágenes de alta resolución para obtener una mirada más de cerca, estas características sólo quedaban en una curiosidad. Ahora, nuevas imágenes detalladas (como la mostrada aquí) han revelado estos depósitos en grupos de cráteres irregulares que varían en tamaño desde varios cientos de metros a unos pocos kilómetros de ancho. Estos pozos están a menudo rodeadas por halos difusos de más material reflectante.


Las observaciones han revelado grandes cantidades de azufre en la superficie de Mercurio, dando soporte a las sugerencias basadas en las observaciones por telescopio de que los minerales de sulfuro están presentes. Este descubrimiento sugiere que los bloques de construcción original que formaron Mercurio pudieron haber sido menos oxidado que los que se formaron los planetas terrestres. El resultado también sugiere que gases que contienen azufre pueden haber contribuido al pasado de la explosiva actividad volcánica en Mercurio.


Datos de la topografía del hemisferio norte de Mercurio revelan la forma del planeta a gran escala y el perfil de las características geológicas con un alto nivel de detalle. La región polar norte es una amplia área de baja altitud, mientras que el rango general en las alturas topográficas visto hasta la fecha es superior a los 9.000 metros.


Hace dos décadas, imágenes de radar tomadas desde la Tierra mostraron depósitos que se piensa consisten en hielo de agua y quizás otros tipos de hielo cerca de los polos de Mercurio. Estos depósitos se conservan en el suelo frío, permanentemente a la sombra de los cráteres de impacto de alta latitud. MESSENGER está poniendo a prueba esta idea mediante la medición de la profundidad del suelo de los cráteres cerca del polo norte de Mercurio. Los cráteres de alojamiento de depósitos polares parecen ser lo suficientemente profundos como para ser consistentes con la idea de que los depósitos se encuentran en zonas de sombra permanente.

sábado, 28 de mayo de 2011

Los dinosaurios carnívoros eran cazadores nocturnos



Los grandes dinosaurios herbívoros se alimentaban de día y de noche, mientras que los carnívoros como el temible velociraptor de la película Parque Jurásico, eran cazadores nocturnos, según revela un estudio de la estructura ocular de 33 fósiles de dinosaurio.


Esta conclusión, a la que llegaron el geólogo Ryosuke Motani y el investigador Lars Schmitz, de la universidad estadounidense UC Davis, contrasta con la creencia extendida de que los dinosaurios eran diurnos, mientras que los primitivos mamíferos salían a cubierto de la noche. «Fue una sorpresa, pero tiene sentido», dijo Motani.



En el estudio, que se publica en la edición digital de la revista Science, Motani y Schmitz determinan los hábitos diarios de los dinosaurios a través del estudio de sus ojos.



Los dinosaurios, al igual que lagartos y pájaros, poseen un anillo óseo llamado anillo escleral en el ojo, a diferencia de mamíferos y cocodrilos.Los animales diurnos tienen una pequeña abertura en la mitad del anillo, que es mucho mayor entre animales nocturnos e intermedia en los que son activos tanto de día como de noche.El tamaño de estos rasgos depende tanto del entorno (ecología) como de la genealogía (filogenia), por lo que ambos investigadores fabricaron un programa informático para separar la «señal ecológica» de la «señal filogenética».


Luego aplicaron esta técnica a los fósiles de dinosaurios herbívoros y carnívoros y de pterosaurios, los grandes reptiles voladores antecesores de los pájaros.


Sus mediciones revelaron que los grandes herbívoros salían tanto de día como de noche porque necesitaban comer la mayor parte del tiempo, al igual que los modernos elefantes.


Velociraptores y otros pequeños carnívoros eran cazadores nocturnos, según el estudio, que no incluyó al gigantesco tiranosaurio rex al no existir fósiles bien conservados de sus anillos esclerales.


La mayoría de los pterosaurios estaban activos de día.


La posibilidad de separar los rasgos genealógicos de los ecológicos da a los investigadores una nueva herramienta para entender cómo vivían los animales en su entorno y cómo este influyó en su evolución a lo largo de millones de años, señaló Motani.

Titanomyrma lubei, una hormiga gigante que atravesó el océano Ártico



Hace 50 millones de años había hormigas que eran tan grandes como los colibríes. Por lo menos las de la especie Titanomyrma lubei, que medían 5 centímetros de longitud.


Un equipo de investigadores de la universidad estadounidense Simon Fraser ha descubierto el fósil de uno de estos ejemplares en un antiguo lago de Wyoming (EE.UU) y han publicado su trabajo en la revista Proceedings of the Royal Society B.



Además de ser el fósil más grande que se ha encontrado de una hormiga, según recoge Livescience, los científicos han determinado que estos insectos gigantes pudieron cruzar desde Europa hasta América del Norte, o viceversa, a través del Ártico.



Y lo hicieron, sugieren los investigadores, a través de los puentes de tierra que unían los continentes, durante uno de los periodos particularmente cálidos en la historia de la Tierra, en los que "se podría haber caminado desde Vancouver hasta Londres por tierra firme", señala Bruce Archibald, responsable de la expedición.



La clave, señalan los científicos, fueron estos periodos de tiempo -relativamente breves- en los que la temperatura subió lo suficiente como para hacer transitable el Ártico, aunque los biólogos no están seguros de dónde comenzó el viaje, si en Europa o en América del Norte.



Sus restos son muy similares a otros fósiles de hormigas localizados en Alemania y en la isla de Wight, al sur de Inglaterra, que datan del mismo periodo.


En esta ocasión "tenemos el fósil de una reina, pero no hemos localizado el de ningún obrero", indica Archibald, una muestra de una "hormiga monstruosamente grande".

Planetas que no orbitan a una estrella y con masa comparable a la de Júpiter




Se encuentran esparcidos por la Vía Láctea, solos, en la oscuridad del universo, sin una estrella madre que les acoja. Aunque acaban de ser descubiertos es probable que estos 'planetas huérfanos' sean muy numerosos, incluso más que aquellos que orbitan alrededor de un sol.



Un equipo internacional de astrónomos ha descubierto esta nueva clase de planetas del tamaño de Júpiter que flotan en la oscuridad del espacio, lejos de la luz de una estrella y que hasta ahora habían pasado desapercibidos. Los expertos creen que estos cuerpos "viven en soledad" tras ser "expulsados del desarrollo de sistemas planetarios".



El descubrimiento, publicado en la revista Nature, describe una decena de cuerpos bautizados como 'planetas huérfanos' que "flotan libremente" a unos 20.000 años luz de la Tierra.


"Es un resultado asombroso, y de ser correcto, las implicaciones para la formación planetaria son muy profundas", afirma Debra Fishcherm astrónoma de la Universidad de Yale, en Connecticut.



Aunque se han encontrado evidencias de la existencia de diez de ellos, los científicos creen que podrían existir otros muchos planetas 'vagabundos', más pequeños y que serían tan comunes como aquellos que orbitan en torno a una estrella, como la Tierra o incluso mucho más numerosos .



Los investigadores se basaron en las observaciones del centro de la Vía Láctea que llevaron a cabo astrónomos japoneses y neozelandeses entre 2006 y 2007.



Los planetas se detectaron gracias a la técnica de microlente gravitatorio que escanea la luz en la Vía Láctea en busca de eventos gravitacionales. Consiste en curvar la luz de los planetas más lejanos y aumentarla por la gravedad de las estrellas.



Los astrónomos no saben donde se originaron estos cuerpos oscuros, pero creen que fueron expulsados de sus sistemas por encuentros gravitacionales con otros planetas o estrellas, aunque otra posibilidad es que se encuentren en órbitas muy muy distantes de alguna estrella, algo raro en planetas de esta masa.

El mayor depredador del Cámbrico

Un equipo de paleontólogos ha descubierto un grupo de criaturas, extintas desde hace cientos de millones de años, que llegaron a alcanzar tamaños insospechados hasta ahora y que sobrevivieron a la extinción que hubo al término del Cámbrico, una era geológica en la que la vida aún no había salido de los océanos.

Se trata de un nuevo anomalocárido, de más de un metro de longitud, que ha sido encontrado en el sureste de Marruecos, en una rica región fosilera, por el paleontólogo belga Perter Van Roy, de la Universidad de Ghent, y que vivieron 30 millones de años después de cuando se suponía que había tenido lugar su extinción.


Estos animales son artrópodos marinos y recuerdan a los calamares por su aspecto. Los ahora presentados tienen entre 488 millones y 472 millones de años de antigüedad, por lo que ya no son del Cámbrico sino del Ordovícico. Su estudio permite conocer mejor estos organismos de cuerpo blando, cuyos apéndices al principio se consideraron gambas gigantes. En los hallados en Marruecos se han encontrado rasgos morfológicos que podrían funcionar como agallas."


Los anomalocaris son los animales predadores de mayor tamaño de aquella época, aunque luego surgieron otros mayores. Los ejemplares que describimos tienen más de un metro de longitud", explica Van Roy, y matiza: "No fueron los primeros carnívoros, el comportamiento depredador surgió mucho antes, en animales mucho más pequeños, por ejemplo los trilobites, pero siempre en el medio marino antes que en el medio terrestre".

lunes, 21 de marzo de 2011

El núcleo de la Tierra rota mucho más despacio y afecta al campo magnético

Un grupo de geofísicos ha descubierto que el núcleo de la Tierra rota mucho más despacio de lo que se creía previamente, afectando a nuestro campo magnético, según un artículo publicado en la revista 'Nature Geoscience'.

El estudio, desarrollado por el Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Cambridge, indica que el núcleo de la tierra gira mucho más despacio del grado anual que se pensaba, ya que en realidad la velocidad de rotación es menor de un grado cada millón de años.


El núcleo interno de la Tierra crece muy despacio a medida que el fluido exterior se va solidificando sobre la superficie del núcleo externo, afirma la investigación, firmada por Lauren Waszek, y la diferencia en la velocidad hemisférica este-oeste de este proceso queda congelada en la estructura del núcleo interno.


"Hemos descubierto que la velocidad de rotación proviene de la evolución de la estructura hemisférica, y así demostramos que los hemisferios y la rotación son compatibles", explica Waszek.


Hasta ahora, señaló el geofísico de la Universidad de Cambridge, éste era un importante problema de la geofísica "ya que las rápidas velocidades de rotación eran incompatibles con los hemisferios observados en el núcleo interno".


Para obtener estos resultados, los científicos utilizaron ondas sísmicas que atravesaron el núcleo interno, 5.200 kilómetros bajo al superficie de la tierra, y las compararon con el tiempo de viaje de las ondas reflejadas en la superficie del núcleo.


Posteriormente, observaron las diferencias en la rotación de los hemisferios este y oeste, y comprobaron que giran de manera consistente en dirección este y hacia dentro, por lo que la estructura más profunda es más vieja.


Estos hallazgos son importantes porque el calor producido durante la solidificación y el crecimiento del núcleo interno dirige la convección del fluido en las capas externas del núcleo.


Estos flujos de calor son los que crean los campos magnéticos, que protegen a la superficie terrestre de la radiación solar, y sin los que la vida en la Tierra no podría darse.



Waszek dijo que estos resultados "nos aportan una perspectiva adicional para comprender la evolución de nuestro campo magnético".

ESPECIE DE MOLUSCO MARINO MÁS ANTIGUO DE SU GÉNERO

Un equipo internacional, con participación española, ha encontrado una nueva especie de molusco ('Polyconites hadriani') en varias zonas de la Península Ibérica. Según los investigadores, durante su existencia este ejemplar, que es el más antiguo de su género, se adaptó a la acidificación de los océanos. Este proceso podría predecir ahora la evolución de los sistemas marinos modernos.

La nueva especie 'Polyconites hadriani', descubierta en 2007, se corona como la más antigua del género 'Polyconites' de la Familia 'Polyconitidae' (rudistas), un tipo de molusco marino ya extinguido. Hasta ahora los científicos pensaban que el molusco más antiguo de esta rama era 'Polyconites verneuili'.

"'P. hadriani' es similar a 'P. verneuili' en la forma, pero tiene un tamaño más pequeño (con un diámetro 30 mm inferior) y la capa calcítica de su concha es más fina (unos 3 mm de diferencia)", explica a SINC Eulàlia Gili, una de las autoras del estudio e investigadora en el departamento de Geología de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

La nueva especie se encontró en varias zonas de la Península Ibérica: en la Cuenca del Maestrat, la Cuenca Vasco-Cantábrica, al sur de la Cuenca de Lusitania y en la Cordillera Prebética, "donde creció en densos agregados a los márgenes de las plataformas marinas de carbonato del Aptiano Inferior (hace 114 millones de años)", indica Gili.

"El reconocimiento de 'P. hadriani' resuelve la larga incertidumbre sobre la identidad de estos polyconítidos del Aptiano Inferior", señala la investigadora en el estudio que se ha publicado en 'Turkish Journal of Earth Sciences'.

Según Gili, el Aptiano Inferior fue una etapa convulsa y con importantes cambios climáticos. La existencia de 'P. hadriani' coincidió con el primer evento anóxico oceánico del Cretácico (hace entre 135 y 65 millones de años). La anoxia consistió en la "ausencia de oxígeno en los fondos marinos, que provoca un enterramiento masivo de carbón orgánico y un enfriamiento climático".

"La engrosada capa calcítica de la concha de esta nueva especie comparada con la de su antecesor (del género 'Horiopleura'), podría haberse adaptado para crecer en aguas marinas más frías, con una acidez más alta a causa del aumento de la solubilidad del CO2 atmosférico", explica la geóloga.

Para esta investigadora, "la respuesta de estos rudistas a la acidificación de los océanos podría aplicarse a la futura evolución de los ecosistemas marinos actuales, sobre todo para aquellos organismos que forman sus conchas o esqueletos a partir de carbonato cálcico".

martes, 15 de marzo de 2011

Buscan restos de vida en cinco lugares de la Tierra con condiciones similares a las de Marte

Cinco regiones terrestres con características análogas a ciertos ambientes del pasado de Marte serán analizadas por científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, para evaluar la posible presencia de restos de vida en él. La cuestión es que si aquí la vida se conserva en un ambiente tan exigente, ¿por qué no va a ocurrir en Marte?
Cada una de las regiones seleccionadas posee diferentes características comunes a estos entornos primitivos. “La integración de todas ellas es la que aporta una visión conjunta del entorno marciano”, explica el responsable del proyecto, el paleontólogo del Centro de Astrobiología (centro mixto del CSIC y del Instituto Nacional de Tecnología Aeroespacial) David Fernández. La presencia de restos de biomoléculas en minerales formados en estos ambientes terrestres será extrapolable a Marte, donde los resultados se utilizarán para localizar las áreas de estudio más adecuadas.

Dos de los análogos terrestres están en Parakiri y Rotorua (Nueva Zelanda), hacia donde el equipo partirá el próximo lunes. Ambas zonas poseen depósitos de sílice asociados a fluidos hidrotermales ácidos derivados de la actividad ígnea del subsuelo. Recientemente, la sonda Spirit de la NASA descubrió sedimentos similares en la superficie marciana. El reto será dilucidar si son capaces de preservar información biológica.

La zona de Barberton (Sudáfrica) es otro de los entornos seleccionados para el proyecto, ya que está formada por rocas cuya antigüedad ronda los 3.500 millones de años. En aquella época, las condiciones ambientales de la Tierra eran parecidas a las de Marte, lo cual permitirá inferir el ambiente en el que pudieron surgir las primeras evidencias de vida en el Planeta rojo. Mientras, el desierto de Atacama (Chile) se asemeja a la superficie del Planeta rojo por sus condiciones de sequedad extremas influidas por vulcanismo que han promovido el desarrollo de depósitos salinos similares a los detectados en Marte.

El río Tinto (Huelva) es la última región seleccionada. El emplazamiento español ya ha sido objeto de múltiples estudios debido a sus singulares condiciones de acidez y oxidación, capaces de albergar vida. Los análisis han revelado que su ambiente “preserva biomoléculas de gran tamaño que permiten definir los organismos de los que proceden”, asegura el paleontólogo.

Las biomoléculas que el proyecto pretende descubrir son fósiles moleculares de seres vivos, desde microorganismos hasta grandes vertebrados. “Es posible que no se averigüe la procedencia de cada una de ellas, pero su hallazgo implica la existencia de vida en estas regiones”. Fernández se muestra optimista: “si alguna vez hubo vida en Marte, la encontraremos antes o después”.

lunes, 14 de marzo de 2011

EL DISCOVERY SE DESPIDE DEL ESPACIO PARA SIEMPRE

El transbordador espacial Discovery ha regresado a la Tierra tras cumplir su última misión, con la que culmina 26 años al servicio de la NASA, cuyo director destacó el éxito de todos los viajes efectuados por esta "gran nave espacial".

El Discovery "ha servido bien a su país", agregó Charles Bolden, que reconoció el trabajo de los seis tripulantes que volvieron a casa tras 12 días en la Estación Espacial Internacional (EEI) así como de "todo el personal que ha trabajado en el Discovery y en el programa de transbordadores todos estos años".

Durante su carrera la nave ha transportado el Telescopio Espacial Hubble, el laboratorio japonés Kibo y varios segmentos del eje central de la EEI. El Discovery ha sido el primer transbordador pilotado por una mujer.

"Mientras celebramos los muchos logros de esta magnífica nave, estamos deseando ver la nueva y emocionante era de vuelos tripulados que viene", dijo el director de la NASA, Bolden.

Se refería así al plan del Gobierno para la exploración espacial que incluye más cooperación con el sector privado para fabricar naves comerciales y tiene nuevos objetivos, como Marte.

El Discovery aterrizó a las 16.57 GMT, tal y como estaba previsto, en el Centro Espacial Kennedy de Florida en una soleada mañana. A bordo volvieron el comandante de la misión STS-133, Steve Lindsey; el piloto Eric Boe y los especialistas Alvin Drew, Steve Bowen, Michael Barratt y Nicole Stott.

La misión STS-133 ha sido la última del transbordador más veterano de la NASA, que realizó su primer vuelo en agosto de 1984, y desde entonces ha efectuado 39 misiones en las que ha recorrido más de 238 millones de kilómetros.

El Discovery llevó a la Estación Espacial Internacional el Módulo Multiusos "Leonardo", que puede alojar experimentos de física con fluidos, material de ciencia, biología, biotecnología y otras áreas.

En este viaje llevaba además un 'polizón' que ha suscitado el interés del presidente estadounidense, Barack Obama. Se trata del androide Robonaut 2, apodado ya R2, que viajó empaquetado en sus bodegas para convertirse en un miembro más de la tripulación permanente.

Esta misión que ha durado 12 días, 19 horas y 56 minutos, un día más de lo previsto, ha estado llena de sorpresas para los astronautas, que un día antes de volver fueron despertados en directo por la banda de rock Big Head Todd & The Monsters.

Los roqueros interpretaron la canción "Blue Sky" que fue elegida por el público en un concurso que organizó la NASA para decidir las canciones con las que despertarían a los astronautas en este último vuelo.

El Discovery es el tercer transbordador espacial que se sumó a la flota de cinco orbitadores que la NASA ha empleado durante treinta años para sus misiones tripuladas.

Su construcción comenzó el 27 de agosto de 1979 y cuatro años más tarde fue presentado en sociedad en la planta de ensamblaje de Palmdale (California), antes de su primer viaje al espacio el 30 de agosto de 1984.

El programa inició su andadura en 1981 con el lanzamiento del Columbia, al que le siguieron el Challenger (1982), el Discovery (1983), más tarde el Atlantis (1985) y el Endeavour (1991).

La NASA tiene previstos dos viajes más al complejo espacial. El Endeavour partirá el 19 de abril con el Espectrómetro Magnético Alpha (AMS) y el Atlantis el 28 de junio.

El Museo Nacional del Aire y el Espacio se disputa con una veintena de instituciones ser el nuevo hogar del Discovery que, dedicado a su público, inicia así una nueva etapa en su carrera. Esta vez terrenal.

EL TERREMOTO DESPLAZA LA PRINCIPAL ISLA DE JAPÓN

El potente terremoto que sacudió Japón el día 11-3-2011 provocó movimientos violentos de masas de tierra y parece haber desplazado 2,4 metros Honshu, la principal isla del archipiélago japonés, según explicó Kenneth Hudnut, de la autoridad geológica de EEUU, en la cadena de noticias CNN.

El cambio se ha podido percibir en el movimiento de una estación del sistema de navegación GPS, así como en datos cartográficos de las autoridades niponas.

Por su parte, el instituto italiano para Geofísica y Vulcanología calculó que el terremoto, de magnitud 9 en la escala de Richter, desplazó el eje de rotación de la Tierra en unos 10 centímetros. Se trataría del mayor desplazamiento de ese tipo desde el seísmo registrado en Chile en 1960.

También el terremoto de magnitud 8,8 que devastó Chile en febrero de 2010 tuvo efectos sobre el eje de la Tierra. Según cálculos de la agencia espacial estadounidense NASA, el eje terráqueo se desplazó entonces en ocho centímetros. Ello, a su vez, redujo en 1,26 microsegundos la duración de un día, completado cuando el globo ha girado una vez sobre su eje.

El terremoto fue "cientos de veces mayor" que el registrado en Haití en enero de 2010. La fuerza del seísmo de Japón es comparable a la del registrado en 2004 en Indonesia, que provocó el tsunami que acabó con la vida de unas 200.000 personas en una docena de países. El maremoto que generó es compable en términos de tamaño.